Posteado por: [KwZ] | Octubre 2, 2009

Anoche tuve una pesadilla

No fue una pesadilla como las que normalmente solía tener. Mis pesadillas antes eran brutales, de un miedo muy primario. Muerte, descuartizamiento…  lo básico. Pero anoche fue algo único y diferente. Estaba en un lugar que parecía ser un rompecabezas, pero no tenia lógica alguna. Movía las paredes con tan solo pensarlo, pero al hacerlo la estructura cambiaba y se hacía más compleja (al parecer tenia cierto grado de omnipresencia pues podía ver lo que pasaba desde afuera).

Me encontraba atrapado y necesitaba salir, no era claustrofobia, sino era más bien una frustración por no poderlo resolver. no podía Daba vueltas en la cama, sudando. Veía como llegaba más gente para ver si yo podía escapar lo cual me frustraba aun más. Y fue así que, en un momento de lucidez, pensé: “puedo salir por la puerta de mi cuarto en cualquier momento y ser libre”, medio desperté y en la oscuridad de mi habitación –iluminada por esas pequeñas lucecitas de la laptop y el reloj despertador- vi la puerta y volví a dormir. Sentí mucho alivio y el lugar con el que estaba soñando se convirtió poco a poco en una especie de trono donde me senté, y las personas que habían llegado a presenciar mi hazaña comenzaron a aplaudirme.

Posteado por: [KwZ] | Septiembre 26, 2009

Pipotweets

La primera vez que me invitaron a un recolectivo tuve que decir que no, pero después le saqué la contraseña al dueño y escribí un post chistosísimo bajo mi alter ego de “el jaquer”. Cabe mencionar que el dueño se cabreó y lo borró.

Me invitaron hace un mes a Pipotweets (nombre cursi, pero me prometieron encima de una biblia que lo van a cambiar) y dije que sí. Ya ahí me tienen, escribiendo cada sábado pendejada y media junto con otros Pinches Potosinos Tweeteros.

El link está aquí (tengo pedos fuertísimos con mi banner animado así que confórmense por favor con un link).

Posteado por: [KwZ] | Agosto 14, 2009

El Noveno círculo del infierno

El punto más bajo en la obra de Dante, donde existen gente mucho peor que los lujuriosos, los glotones, los avariciosos, los cegados por la ira, los violentos, los suicidas, los corruptos, están los que traicionaron a alguien quien te brindó su confianza. Por mucho tiempo fui muy paranoico, llegando a tener incluso delirios de persecusión. Poco a poco me fui abriendo a las personas porque, aceptémoslo, simplemente no se puede vivir en una sociedad si uno no muestra un poco de civilidad o por lo menos aparenta ser normal; de no hacerlo se termina siempre alienado de los demás.

Los traidores, los mentirosos, los backstabbers para mí, deberían pertenecer a este círculo y su sufrimiento debería ser mayor a aquel descrito por Dante en su Divina Comedia. Es intolerable que la mujer u hombre que amas y con quien tienes un pacto de fidelidad, a quien le brindas tu confianza, a quien le entregues tu corazón y de paso tu cordura y razocinio rompa dicho pacto. Yo desgraciadamente lo he hecho y es algo de lo que siempre me voy a arrepentir independientemente si la mujer a la que se lo hice sigue conmigo o no o si jamás lo descubrió. Iría felizmente a recibir mi castigo porque sé que me lo merezco y no valió la pena… Aunque de nuevo, realmente no me preocupo, porque sé que dicho castigo físico jamás existirá y que el verdadero calvario es el de la culpa, que al menos es una señal inequívoca de que aún se me puede considerar parte de esta sociedad.

El motivo de esto no es solamente remarcar la importancia en las relaciones de pareja, sino también en la de amistad… o de cuates… o de carnales. Son pocos a los que puedo considerar así y pese a que en juegos o pendejadas y media me he burlado de ellos o los he expuesto para hacerlos quedar en ridículo, creo que jamás les he dado una puñalada en la espalda o inventado rumores acerca de ellos. Recientemente se han dicho cosas de mí que tienen tintes de verdad pero en su mayoría es puro invento. Desconozco y no me interesa saber si fue por coraje hacia una decisión que tomé o porque simplemente es la naturaleza de estas personas el ser así. Lo más interesante del suceso fue que las demás personas que tienen poco tiempo de conocerme creyeron en las mentiras, muy a pesar de que la persona que lo dijo es un mitómano comprobado. Siempre me burlé de @Nicoleef por decir mentiras, engañar a sus amigos con historias falsas y alardear por tener cosas que no tenía pero realmente siempre me pareció gracioso que siempre lo cachábamos en la mentira. Y creo que tengo un problema serio con los mentirosos y su hipocresía, quizás sea porque yo suelo practicar lo que se conoce como Honestidad Radical y no tengo miedo al decir que gano $6,000 pesos al mes, el ganar poco dinero nunca me ha dado vergüenza, pero me he topado con que a la mayoría de las personas les da bastante, BASTANTE vergüenza decir cuánto ganan y muchas veces alteran las cifras a su favor, ya sea para aparentar que ganan más y parecer los importantes o al contrario, decir que ganan menos por motivos muy pendejos.

Pero volviendo al tema y como conclusión, si alguna vez atrapo a alguien en una mentira es casi imposible que le vuelva a creer cualquier cosa a menos que demuestre pruebas. Y creo que eso en conjunto con la honestidad radical es algo que todos deberíamos practicar. Si alguien te pregunta cuánto ganas y del modo más sincero te da pena decirlo, no disfraces las cantidades, simplemente ponte de pie, haz el signo de la victoria y di: “Tu pregunta me hace sentir incómodo y no pienso responderla”. Verás que bonito se siente, aunque claro es mucho mejor no sentir penita por el salario que recibes.

Pd. Fact: El hecho de que te guste la porno no te convierte en un violador serial.
Ppd. Fact: El hecho de que mientas a todo mundo todo el tiempo sí te hace un mitómano.

Sanguine, my brothers.

Posteado por: [KwZ] | Julio 7, 2009

Juanito “El Rata” Ramos

Aquí les va la historia de un personaje que alcanzó el éxito.

Conocí a Juanito “El Rata” Ramos cuando yo apenas era un mocoso de quinto año de primaria. Entró a una generación de pendejos que se conocían desde primero de Kinder y por un momento fue la sensación, al menos hasta que los mala leches de los compañeros comenzamos a llamarlo “El joto de Rioverde”. Y pasó a ser un cabrón en segundo plano durante toda la primaria y secundaria. Por coincidencias de la vida compartí la preparatoria con él y otro par de compañeros de la misma generación. Nada rescatable excepto por la noviecita que se hizo, una vieja con cierta reputación de lo que podría ser una cheerleader en un ranchito rabón como el que vivo. Y pese a que cuando lo noté me sorpendió, jamás le dediqué mucho a analizar alguna razón… Por lo menos hasta hace poco.

Y es aquí en donde nuestras historias tienen algo en común, pero cada uno tomando decisiones que le afectarían el resto de la vida. Yo ayudaba en el negocio de la familia, al igual que Juanito. Pero la diferencia era que yo siempre andaba sin un centavo, no tuve coche propio hasta que entré a la universidad y él parecia que siempre tenía dinero. Tenía una camionetota, una moto deportiva, le compraba cosas a su novia, ropa, etc, etc. Y yo era un miserable que ni vieja tenia y que además andaba a pie. Como antes, nunca me preocupé por la razón, simplemente pensaba que al cabrón le pagaba demasiado bien su padre, y que el mío no era lo suficientemente magnánimo porque seguro veia que me chingaba los doscientos pesos que me daba en comics y mierdas de anime.

Luego lo más increible: Juanito preñó a su novia y como es sagrada costumbre, se casaron. Todo esto lo supe porque meses después yo mismo me hice novio de una de las “mejores amigas” de la ahora esposa de Juanito Ramos. Y así de chismosas como solo son las viejas cuando no hallan tema de conversación, me enteré que la esposa no quería casarse con él, pero al final lo hizo por el bebé, y supuestamente por la solvencia económica. Yo siempre fui muy cuidadoso con mi pareja de ese tiempo, porque sabía que ni yo estaba preparado económicamente para un bebé ni ella lo estaba psicológicamente. Por respeto siempre fui extra cauteloso y sobra decir que nunca tuvimos problemas con “sustos”.

Y bueno, Juanito ahora creo que va por el tercer bebé y un cabrón al que le digo “El Peludo” que es precisamente uno de mis amigos que conozco desde la primaria y que se hizo muy allegado a Juanito durante la preparatoria me dijo su secreto:

El cabrón trabajaba, al igual que yo, pero se tranzaba dinero de la caja registradora. Y una buena suma. No solo estaba robando, sino que le estaba robando a su propio padre. Él tenía planeado embarazar a la vieja casi desde el día cero hasta que por fin pegó su chicle para quedarse con la “esposa trofeo”.

¿Qué carajos? Él siempre fue para mí un pinche cero a la izquierda, pero cuando escuché esa historia de robos y embarazos no deseados, me di cuenta de que él y yo teníamos algo en común, pero por elección propia nos llevó a caminos diferentes.

Y no me gustaría ser malinterpretado, realmente no le envidio su vida, solamente envidio el hecho de como logró sus objetivos y yo jamás me atreví a hacerlo. Eso era lo que el cabrón queria en la vida y lo obtuvo sin importar como. Yo no digo que estaria mejor como él, pero sí que tendría una vida bastante parecida o por lo menos con esas ventajas.

Así que chavos, si ustedes buscan una historia de éxito como la de El Rata, les recomiendo mandar a la verga todo lo que conozcan de ética. Simplemente, “El que no tranza, no avanza”.

Posteado por: [KwZ] | Junio 24, 2009

Pinche Ingenierillo Pedorro

Está bien. Lo admito.

Más que por injusticia laboral o alejarme de mi ex dejé que trabajar por hueva. Me gusta echar hueva, soy un huevón. Nací huevón y Dios sabe que si pudiera haría todo lo posible por morir como un huevón. Sin embargo esto último es imposible. Lo es porque en este mundo en el que vivimos -y al que penosamente debo decir me he acostumbrado- necesitas de dinero.

Y pues bleh, al final si he andado buscando trabajos pero tristemente me encuentro con el siguiente panorama:

Somos un chingo de personas que en algun punto de su vida pensó lo siguiente: “oh, me gustan las computadoras, debería estudiar eso” -que fue mi caso- o los peores que pensaron “oh, las computadoras, ahí está el futuro y es donde está el dinero”. Y sí… pero no.

Conozco a un chingo de egresados de Ingeniero o Licenciado o Técnico en Sistemas aquí en mi Estado, la competencia para conseguir trabajo está cabrón. O eres el cabrón más listo, el mejor presentado, el de mejor currículum y además el que está dispuesto a ganar una miseria o eres una vieja con unas tetas del tamaño de tu cabeza. Cada que puedo entrar veo muy pocas ofertas de trabajo, empleos que pagan muy miserablemente o empresas que buscan a gente sobrecalificada con mil años de experiencia y la respuesta al significado de la vida.

De entre esas pocas ofertas, si acaso una se acomoda al perfil del tipo de trabajo que estoy buscando. Y luego de mandar mi CV sigue el penoso calvario de las entrevistas de trabajo. Tengo tatuado en el cerebro la plática de un maestro que nos dijo que como egresados del Tecnológico de Monterrey teníamos asegurados los mejores trabajos, que el simple título nos abría las puertas a cualquier lugar que queríamos y que a cualquier entrevista de trabajo a la que fueramos -incluso en shorts- nos iban a elegir sobre cualquiera que hubiera salido de la Universidad Autónoma o de cualquier otra, como si nosotros le hiciéramos el favor a las empresas de ir a trabajar a sus lugares. Como si por el hecho de salir del ITESM nos daba los poderes de cagar oro y dejar dicho oro cagado en la empresa a la ibamos a ir.

No estoy hablando mal de mi Alma Matter, Dios me libre, quizás hasta me quiten el título que no me han entregado todavía. No, nada más hablo pestes del cabrón que por una casualidad del destino nos enseñó Java ese año por pura casualidad.

Y sí, hablo por mi, no por mis compañeros. Hablo por mí que no tengo contactos en el gobierno de Veracruz, en el Narco, en Francia, con los amigos de mi Papá, con el amigo del amigo del amigo de un amigo ni que afortunadamente soy mujer. Yo el cabrón de calificaciones promedio que a veces le ganaba la flojera y se llevaba una materia y que en algunas otras era el mejor de clase y le andaba enseñando a medio mundo. Creo que una de las razones por las que nunca sobresalí como debería es por haber sido un huevón que nunca hacía las tareas y se olvidaba estudiar.

Pero a lo que voy es que ser ingeniero y ser del tec no te resuelve la vida. Quizás antes sí, pero ahora no. Ahora tardarías unos 13 años más o menos en siquiera ganar lo que costó tu carrera con los empleos que hay ahora, eso sin considerar tus gastos en comida, camiones, etc.

Y pues ya ven a todos esos pendejitos que les gustaría estudiar sistemas porque les gustan las computadoras, mejor cómprense una y váyanse a estudiar Derecho o Administración que de Sistemas ya somos un chingo.

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