Está bien. Lo admito.
Más que por injusticia laboral o alejarme de mi ex dejé que trabajar por hueva. Me gusta echar hueva, soy un huevón. Nací huevón y Dios sabe que si pudiera haría todo lo posible por morir como un huevón. Sin embargo esto último es imposible. Lo es porque en este mundo en el que vivimos -y al que penosamente debo decir me he acostumbrado- necesitas de dinero.
Y pues bleh, al final si he andado buscando trabajos pero tristemente me encuentro con el siguiente panorama:
Somos un chingo de personas que en algun punto de su vida pensó lo siguiente: “oh, me gustan las computadoras, debería estudiar eso” -que fue mi caso- o los peores que pensaron “oh, las computadoras, ahí está el futuro y es donde está el dinero”. Y sí… pero no.
Conozco a un chingo de egresados de Ingeniero o Licenciado o Técnico en Sistemas aquí en mi Estado, la competencia para conseguir trabajo está cabrón. O eres el cabrón más listo, el mejor presentado, el de mejor currículum y además el que está dispuesto a ganar una miseria o eres una vieja con unas tetas del tamaño de tu cabeza. Cada que puedo entrar veo muy pocas ofertas de trabajo, empleos que pagan muy miserablemente o empresas que buscan a gente sobrecalificada con mil años de experiencia y la respuesta al significado de la vida.
De entre esas pocas ofertas, si acaso una se acomoda al perfil del tipo de trabajo que estoy buscando. Y luego de mandar mi CV sigue el penoso calvario de las entrevistas de trabajo. Tengo tatuado en el cerebro la plática de un maestro que nos dijo que como egresados del Tecnológico de Monterrey teníamos asegurados los mejores trabajos, que el simple título nos abría las puertas a cualquier lugar que queríamos y que a cualquier entrevista de trabajo a la que fueramos -incluso en shorts- nos iban a elegir sobre cualquiera que hubiera salido de la Universidad Autónoma o de cualquier otra, como si nosotros le hiciéramos el favor a las empresas de ir a trabajar a sus lugares. Como si por el hecho de salir del ITESM nos daba los poderes de cagar oro y dejar dicho oro cagado en la empresa a la ibamos a ir.
No estoy hablando mal de mi Alma Matter, Dios me libre, quizás hasta me quiten el título que no me han entregado todavía. No, nada más hablo pestes del cabrón que por una casualidad del destino nos enseñó Java ese año por pura casualidad.
Y sí, hablo por mi, no por mis compañeros. Hablo por mí que no tengo contactos en el gobierno de Veracruz, en el Narco, en Francia, con los amigos de mi Papá, con el amigo del amigo del amigo de un amigo ni que afortunadamente soy mujer. Yo el cabrón de calificaciones promedio que a veces le ganaba la flojera y se llevaba una materia y que en algunas otras era el mejor de clase y le andaba enseñando a medio mundo. Creo que una de las razones por las que nunca sobresalí como debería es por haber sido un huevón que nunca hacía las tareas y se olvidaba estudiar.
Pero a lo que voy es que ser ingeniero y ser del tec no te resuelve la vida. Quizás antes sí, pero ahora no. Ahora tardarías unos 13 años más o menos en siquiera ganar lo que costó tu carrera con los empleos que hay ahora, eso sin considerar tus gastos en comida, camiones, etc.
Y pues ya ven a todos esos pendejitos que les gustaría estudiar sistemas porque les gustan las computadoras, mejor cómprense una y váyanse a estudiar Derecho o Administración que de Sistemas ya somos un chingo.