Masturbación Grupal

enero 6, 2010

Acérquense a la fogata, es hora de una de esas horribles historias de mi juventud que desgraciadamente salió ayer de mis recuerdos reprimidos por un comentario al azar.

En la primaria era muy común para mi que mis amiguitos me invitaran a su casa a quedarme a dormir y viceversa. Debo admitir que eran noches muy agradables donde veíamos televisión, leíamos mi creciente colección de cómics, dibujábamos, intercambiamos gustos musicales y a lo más bizarro que llegaba era a hablar de las chavitas de la primaria que nos gustaban. Mis amigos y yo éramos del grupo de los impopulares. Dichas chavitas rara vez nos pelaban y casi siempre se la pasaban con los populares que extrañamente eran hijos de las familias más ricas.

Un día durante la secundaria me invitaron a una “piyamada” en grupo, y la idea y el concepto se me hizo muy chido muy a pesar de que a mis amigos cercanos no los invitaron o no pudieron ir. Ahora bien, con el resto del grupito popular no me llevaba mal pero tampoco eran mis mejores amigos de todo el universo. Era en la casa de los abuelos de alguien, dentro de la inmensa casa hay como una cabaña chiquita sin supervisión adulta y ese era el lugar donde nos íbamos a quedar.

La tarde estuvo tranquila, jugamos fútbol, comimos pizza, escuchamos música… Por ese entonces andaba muy de moda “El último adiós” de Soda Stereo y “Nine Lives” de Aerosmith que fueron la elección para la velada. Yo extrañaba mucho el estilo de música que escuchaba con mis amigos, en especial “Antichrist Superstar” de Marilyn Manson y “Psycho Circus” de Kiss.

Salimos a rentar una película y todo iba bien, hasta que pasaron por la sección de Softcore del Videocentro. Note por favor que ya he hablado antes del Softcore y por qué lo odio.

Desde que vi la portada de la película que rentaron sentí un chingo de incomodidad, cada quien se acomodó en un lugar de la recámara, unos en el piso, tres en la cama y yo me quedé al pie de la cama, junto a la ventana.

Obviamente no recuerdo la trama de la película, pero si recuerdo que la primera escena culminante era la de una rubia con unas tetazas gigantes. Hasta ese punto yo ya había tenido contacto con la pornografía antes. En la forma de barajas con cada chica diferente por baraja y en un stash secreto que tenía mi padre y sí, yo a esa edad ya había descubierto la masturbación. Mi reacción cuando vi a una mujer desnuda en papel por primera vez fue muy parecida a la de algunos de los presentes. Un muy honesto “OOOOHHHH”.

Pero después de eso comenzó el festín del Masturbatorium. Noté horrorizado como comenzaban a tocarse y frotarse para luego descaradamente comenzar a masturbarse furiosamente usando los dedos índice y pulgar. Uno de los del grupito se salió del cuarto y yo no sabía ni qué carajos hacer. Mi reacción fue taparme con la cobija y esperar a que todo terminara. Hubo cabrones desfilando uno tras otro hacia el baño para tirar a los mecánicos. Cuando acabó la película hubo burlas porque yo y el otro cabrón que se salió no nos la jalamos con la película. Yo hasta la fecha respeto mucho al otro cabrón que logró salirse y no siguió el jueguito. Llámenme anticuado si quieren, pero esas prácticas y ritos grupales simplemente no son para mí.

Al día siguiente desayunamos normalmente y todo quedó como si nada hubiera pasado.

Ahora más de 10 años después esos mismos cabrones son respetables padres de familia miembros de la alta sociedad de mi ranchito. What the fuck, en serio.