Pinche Ingenierillo Pedorro
Junio 24, 2009
Está bien. Lo admito.
Más que por injusticia laboral o alejarme de mi ex dejé que trabajar por hueva. Me gusta echar hueva, soy un huevón. Nací huevón y Dios sabe que si pudiera haría todo lo posible por morir como un huevón. Sin embargo esto último es imposible. Lo es porque en este mundo en el que vivimos -y al que penosamente debo decir me he acostumbrado- necesitas de dinero.
Y pues bleh, al final si he andado buscando trabajos pero tristemente me encuentro con el siguiente panorama:
Somos un chingo de personas que en algun punto de su vida pensó lo siguiente: “oh, me gustan las computadoras, debería estudiar eso” -que fue mi caso- o los peores que pensaron “oh, las computadoras, ahí está el futuro y es donde está el dinero”. Y sí… pero no.
Conozco a un chingo de egresados de Ingeniero o Licenciado o Técnico en Sistemas aquí en mi Estado, la competencia para conseguir trabajo está cabrón. O eres el cabrón más listo, el mejor presentado, el de mejor currículum y además el que está dispuesto a ganar una miseria o eres una vieja con unas tetas del tamaño de tu cabeza. Cada que puedo entrar veo muy pocas ofertas de trabajo, empleos que pagan muy miserablemente o empresas que buscan a gente sobrecalificada con mil años de experiencia y la respuesta al significado de la vida.
De entre esas pocas ofertas, si acaso una se acomoda al perfil del tipo de trabajo que estoy buscando. Y luego de mandar mi CV sigue el penoso calvario de las entrevistas de trabajo. Tengo tatuado en el cerebro la plática de un maestro que nos dijo que como egresados del Tecnológico de Monterrey teníamos asegurados los mejores trabajos, que el simple título nos abría las puertas a cualquier lugar que queríamos y que a cualquier entrevista de trabajo a la que fueramos -incluso en shorts- nos iban a elegir sobre cualquiera que hubiera salido de la Universidad Autónoma o de cualquier otra, como si nosotros le hiciéramos el favor a las empresas de ir a trabajar a sus lugares. Como si por el hecho de salir del ITESM nos daba los poderes de cagar oro y dejar dicho oro cagado en la empresa a la ibamos a ir.
No estoy hablando mal de mi Alma Matter, Dios me libre, quizás hasta me quiten el título que no me han entregado todavía. No, nada más hablo pestes del cabrón que por una casualidad del destino nos enseñó Java ese año por pura casualidad.
Y sí, hablo por mi, no por mis compañeros. Hablo por mí que no tengo contactos en el gobierno de Veracruz, en el Narco, en Francia, con los amigos de mi Papá, con el amigo del amigo del amigo de un amigo ni que afortunadamente soy mujer. Yo el cabrón de calificaciones promedio que a veces le ganaba la flojera y se llevaba una materia y que en algunas otras era el mejor de clase y le andaba enseñando a medio mundo. Creo que una de las razones por las que nunca sobresalí como debería es por haber sido un huevón que nunca hacía las tareas y se olvidaba estudiar.
Pero a lo que voy es que ser ingeniero y ser del tec no te resuelve la vida. Quizás antes sí, pero ahora no. Ahora tardarías unos 13 años más o menos en siquiera ganar lo que costó tu carrera con los empleos que hay ahora, eso sin considerar tus gastos en comida, camiones, etc.
Y pues ya ven a todos esos pendejitos que les gustaría estudiar sistemas porque les gustan las computadoras, mejor cómprense una y váyanse a estudiar Derecho o Administración que de Sistemas ya somos un chingo.
Sobre el trabajo
Marzo 2, 2009
Creo que la mayoría de las personas que me conocen saben bien que estuve trabajando en una pequeña empresa hace más de un año. Aprendí muchas, muchas cosas pero creo que lo más importante fue saber apreciar el tiempo. Creo que mi experiencia laboral comenzó muy bien profesionalmente hablando, pues creo que en su momento tenía los conocimientos necesarios para rendir un poco más de lo se me pedía. Creo que sí éramos las personas suficientes para realizar tanto las actividades de desarrollo como de administración y soporte técnico. El ambiente estaba realmente muy bien, pero lo que siempre me molestó fue la paga. De todos modos no me quejaba mucho porque era estudiante, iba medio tiempo y realmente no necesitaba el dinero.
El ir medio tiempo me ayudó bastante para poder realizar las pocas tareas de la escuela que hacía y salir cuando se podía con la noviecilla que en esos tiempos tenía. Ya en las primeras vacaciones me aventé el tiempo completo y creo que sí fue una experiencia un poco desagradable, de pronto me daba cuenta que los días que tenía de vacaciones durante diciembre se habían reducido drásticamente al día veinticinco de diciembre y primero de enero. Pero después llegó enero y de regreso a trabajar medio tiempo.
No fue hasta que me gradué que se me pidió trabajar tiempo completo, eso aunado a la crisis que hubo y el montón de gente que fue despedida. De pronto el ambiente laboral en el que me podía concentrar únicamente a lo que era mi actividad se convirtió en una especie de “mil usos”. El haber estado teniendo un poco de ingresos, me había permitido comprar dos consolas de videojuegos y una pequeña pero considerable cantidad de juegos. Lo bueno quizás es que mi novia me dejó (en parte también por su nuevo trabajo) y tenía las noches libres para hacer lo que quería, pero a veces era salir má tarde, perder horas en el tráfico y llegar de plano a dormir.
Este tipo de trabajo, el trabajo de oficina, donde trabajas sobre las ideas de alguien con quien quizás no estás de acuerdo o que simplemente no puedes hacer entrar en razón, siguiendo una cadena de mando… no es lo mío. No me gusta recibir órdenes y no me gustaba hacer los trabajitos de los dueños que simplemente no conocen el concepto y los límites de tu trabajo como profesional, sin mencionar también que no pagaban lo suficiente para un profesionista.
Mis últimos días me la pasé deprimido, sin ánimos, sin motivación… sentía que cada día que pasaba peor que el anterior. (sí, muy al estilo de Office Space). Añoraba los fines de semana y no, ni siquiera soñaba con los viernes ni los sábados, porque trabajábamos los sábados. Los días que añoraba eran las tardes de los sábados y los domingos. De mi jefe directo tengo muy pocas quejas, muy a pesar de que mis ex-compañeros de trabajo lo odiaban a morir.
Así pues les dije comenzando enero que iba a comenzar a buscar trabajo y si no comenzaba a ganar lo suficiente me iba a salir. Mi ex-jefe siempre hacía promesas, muy a su manera era como medio manipulaba a la gente, de todos modos siguiendo ese consejo y el de varios amigos e incluso de mi ex-novia decidí aventarme el mes completo. Aún así seguí mandando mi CV a algunas empresas y yendo a una o dos entrevistas de trabajo. Hubo una entrevista en lo personal a la que llegue demasiado tarde, no iba bien presentado y todo eso por seguir trabajando. La oferta se veia algo atractiva pero al final se la dieron a una persona que conozco por motivos que solamente puedo adivinar. Llegó pues el principio de mes, y mi ex-jefe se acercó a mi lugar a preguntarme qué era lo que hacía. “Mi carta de renuncia”, le contesté. La cual era algo como esto:
Estimado Ingeniero:
Por favor acepte esta como mi renuncia a Grupo Xxxxxx, efectiva inmediatamente. Lamento mucho las inconveniencias que pueda causar, pero las circunstancias no me han dejado otra elección, esto es por mi situación económica, crecimiento profesional y presión familiar. Estaré en contacto con Recursos Humanos para hacer los arreglos necesarios en cuanto al papeleo. Si surgiera alguna contrariedad, sírvase de marcarme a mi teléfono celular y trataré en lo posible de ayudarle.
Sinceramente,
Ing. Xxxxx Xxx Xxxxx Xxxx
cc: Xxxx Xxxxxxx Xxx, Gte. de Recursos Humanos
Me preguntó cuándo y le señalé la parte donde decía “efectiva inmediatamente”. Me dijo “no mames cabrón, no puedes hacer eso, ¿qué no sabes todos los pedos que causas?” a lo que respondí señalándole la parte donde dice “Lamento mucho las inconveniencias… y bla, bla, bla”. Después me pregunta por qué lo hago y le señalé la parte donde decía que era debido a las circunstancias y crecimiento profesional. Cuando me preguntó a quién se lo iba a mandar quise hacerle como Adrian Veidt y contestarle: “¿Mandar? Lo mandé hace treinta y siete minutos”, pero no lo hice porque no tenía caso y nadie iba a entender ese Epic Win de todos modos.
Trató de convencerme y decirme los proyectos que teníamos, pero al final creo que ya estaba un poco fastidiado. La gerente de recursos humanos fue quizás con la que me porté más mamón pues me reclamó el hecho de hacerlo tan de pronto, en inicio de semana sin avisarles a ellos. Le dije que ellos cuando despedían gente tampoco les avisaban si no hasta quince minutos antes de la hora de la salida. Me pidió que le diera unos días a la empresa para entregarle todos los pendientes a mi jefe y le contesté de una manera que nada más de acordarme me da escalofríos. Le di un buen rotundo y perfecto “NO”. Creo que en la historia de los “NO” que he dado, ese es no de los que nunca voy a olvidar. En seguida me preguntó si tenía alguna razón en especial para hacerlo, si ya había encontrado otro trabajo y le dije que no, no tenía alguna razón en especial para no darles días y también que no, no tenía otro trabajo.
Debo confesar que me sentía muy bien. Al día siguiente dormí, dormí, dormí y después de un rato, dormí un poco más.
Era libre y a pesar de que el dinero que me dieron por haber trabajado un año con ellos era muy poco, me fue suficiente para hacer durante unas semanas lo que se me pegara mi gana. Traté de arreglar las cosas con mi ex, pero no funcionó. Salí con una chava que me gustaba, me le aventé y me rechazó muy a su manera. De pronto me vi envuelto en un ambiente muy agradable libre de responsabilidades y me atrevo a decir, que pese a todo me sentía feliz. Un fin de semana una amiga me invitó ir a Monterrey y como aún tenía dinero pues fui y pues la verdad me la pasé muy bien.
El dinero, desgraciadamente, es algo muy necesario, como creo haberlo escrito en un post hace mucho tiempo si no tienes dinero es muy difícil ser feliz. Y poco a poco el dinero se me fue acabando, principalmente por las deudas que me hice mientras trabajaba. Deudas que tenía que seguir pagando con la miseria que me pagaban durante unos meses más.
Ahora hace una semana tomé la decisión de moverme unos días con mis padres. Claro que las ventajas no son las mismas que cuando vivía solo, si quiero tener relaciones, por ejemplo, tiene que ser un día a cierta hora cuando no hay nadie en la casa, porque muy a pesar de las ventajas que ofrezcan los moteles nunca me convencieron del todo, menos los de esta ciudad. Del mismo modo si algo en la noche ya no puedo regresar a la hora que quiero o simplemente no regresar por razones bastante obvias. Pero de todos modos disfruto mucho de mi tiempo, estoy ayudando a mi padre con su negocio y si vienen mis compas me salgo con ellos o los invito a echarnos un Rock Band. Salgo con algunas chavitas, nada serio por el momento porque creo que todavía le ando huyendo al compromiso de un noviazgo. Por fin le ando haciendo reparaciones a mi coche sin miedo a quedarme a pie y ando tramitando los papeles que siempre me faltaron como la visa, pasaporte y la cartilla militar que todavía tengo a gente diciéndome de un lado que sí sirve y del otro lado gente que me dice que no sirve para nada.
Los dejo pues con cuatro reflexiones:
Si no la han visto VEAN Office Space.
y la más importante: All work and no play makes Jack a dull boy.
Y no, realmente no me burlo de la gente que trabaja en oficina, simplemente creo que no es lo mío.
Un nuevo semestre, yet again
Enero 17, 2008
El primer día de clases asistí sin horario, “al tanteo”. Me sorprendió mucho ver a Mauricio Escamilla, nuestro heróico rector, salir temprano en su BMW hacia rumbo desconocido y con una cara de preocupación. “Quizás le cancelaron alguna cita con un escultor de acero”, pensé.
Ahorita las cosas están un poquito diferentes a semestres anteriores. Para comenzar ya terminé mis prácticas profesionales, y con eso me llegó la oferta de quedarme a trabajar y ya ganar un poco más, por lo menos lo de un trabajo de medio tiempo. Pese a pecar de soberbia, ya me esperaba una oferta de ese tipo por todas las cosas que he hecho en el poco tiempo que he estado, mayormente en la solución de problemas de cualquier índole. Y claro, la creación de aplicaciones para otros departamentos, uno para el de nosotros, la página web desde su creación hasta su mantenimiento y administración…. ah, e incluso edición de videos para el área de diseño.
En fin, como cometí la estupidez de comprarme una pantalla y el extra income no me caería nada mal.
Llegando ya al tercer día de clases, me sorprendió mucho que Escamilla no nos hubiese dado su bienvenida habitual. Y como si me hubiera leído el pensamiento con uno de esos dispositivos que quiere implantarnos este semestre, se nos apareció a la siguiente clase. Y como siempre echándole carrilla a la gente de sistemas por mediocres al no habernos certificado y por huevones al no tener nuestros papeles al corriente. En pocas palabras, me echó más carrilla a mí que a ningun otro.
So far, so good. Habrá que ver qué es lo que deja esto de trabajar y estudiar al mismo tiempo.
Por cierto, mis horas de juego fueron reducidad considerablemente, qué bueno que mientras tuve tiempo para disfrutar TF2. Y también uno que otro mapa avanzado de Portal. Fue una lástimaque desperdicié mucho tiempo jugando Gears Of War y muy poco Bioshock. GoW tiene una trama fluiday buenas gráficas en su versión para Vista (Sí, Diablo, ya lo instalé e incluso tuve un accidente automovilístico pero de magnitudes más pequeñas) lo único malo del juego en sí es el estilo de combate que para mi gusto está medio puñetero eso de agacharse y cubrirse. El pisotón y el Lancelot hacen que valga la pena el juego. Ah, y el modo multijugador donde casi no tienes que esconderte en todos lados. Bioshock está simplemente genial, sobretodo la ambientación del juego y las historias de trasfondo. Yo, por supuesto, cosecho a las little sisters.

